martes, 31 de agosto de 2010

Desmesurada sinfonía
va cayendo el son descontrolado
el humo se hace sombras
y yo
sigo aquí
sin vos
y vos
sin mi...
Dibujo tu sonrisa entre lágrimas de oro blanco
puedo palpar tu rostro en la tormenta
la soledad
Te busco, mendigo de caricias
y puedo encontrarte en esas calles vacías
entre la música, los cigarrillos.
Al descender del tortuoso, eterno tren
toda brisa es cálida...
Me atrevo a mirarte sin cesar
para no borrate en mis pupilas
para retenerte entre mis huesos.
Quiero marchar con tus manos de piano,
cuerda y nicotina
hasta el azote oscuro definido.
Que tu boca de níspero
vuele a la luz
a la oscuridad
al frío
al calor
siempre conmigo.